Destacamos

Entre valles de montañas y en medio de un bosque húmedo tropical y templado, se arropa una de las maravillas naturales más impresionante del Estado Portuguesa.

PDF Imprimir E-mail
AddThis Social Bookmark Button

La colonia agrícola

de Turén


Mapa Mundi Verde
Textos, Aleida Anzola
Fotografías, Wilfredo Bolívar

mt_ignore


Las bicicletas andan o se estacionan. Casas e iglesia de estilo particular, árboles frondosos sombreando el área residencial, y más llamativo aún, pobladores con dulces rostros extranjeros.


A quince minutos de Turén, la Colonia Agrícola cobija con alegría y trabajo la familia inmigrante de postguerra, que aquí encontró una bandera de surcos.

La iglesia, de arquitectura norteamericana, según el cronista Leonel Canelón, fue inaugurada el 24 de octubre de 1953.  Techo de madera y teja, ventanales de hierro y vitrales dan frente a un hermoso jardín exterior.

La Colonia  Agrícola de Turen, es un lugar reposado y tranquilo, sin el dinamismo estresante de las urbes. Es uno de esos destinos ideales para la conversación, disponerse a la calma y el relax de caminar a pie o ver pasar a sus vecinos en bicicletas, en unas calles trazadas como para el reposo. Esta es quizás la mínima expresión del beneficio obtenido por una visita. Otorga una densa selva  que desembocaba en el río La Portuguesa, deforestada para dar paso al Plan Arrocero iniciado en 1948, la transformación del paisaje estalló en febrero de 1953, durante el gobierno del Presidente Marcos Pérez Jiménez, cuando decidió establecer en este lugar un moderno centro de explotación agrícola planificado y desarrollado por el Instituto Agrario Nacional.

 

Mapa

El recurso humano para establecer la llamada UAT, Unidad Agrícola de Turén, lo constituyeron  inmigrantes europeos de veintisiete nacionalidades, quienes junto a sus familias ansiaban encontrar próspero refugio después de haber sufrido las angustiosas hostilidades de la guerra.

Para comodidad de los bienvenidos se construyó un club, hospital, aeropuerto, escuela, iglesia, casa de huéspedes y servicio de correos, además de la infraestructura y equipamento necesario para la eficacia en las labores agrícolas. Lo demás lo hizo la paciencia, el aprender en “venezolano” y el compartir nacionalidades y experiencias. Christophe Kossowski, descendiente de polacos afirma, incluso, que en este lugar tuvo su nacimiento para la gastronomía nacional la “pasta con caraotas”, en cordial alusión al aporte italiano en sincretismo con la raíz aborigen.

 

Mundi

Transcurridos cincuenta y cinco años de colono-convivencia, la productividad en el campo, el urbanismo, las edificaciones, los apellidos y las facciones perduran en los descendientes de los primeros colonos. Se come en venezolano, pero se piensa o añora en alemán, húngaro, polaco, italiano y otras nacionalidades.

De las tradiciones y costumbres extranjeras solo quedan los registros de la memoria y las fotografías amarillas de unos residentes de venezolanas costumbres con aspectos de “musiú”.

  

Flores, aviones y dulces

Por las tardes, cuando desciende el sol, la visita a La Colonia se convierte en un pretexto para la añoranza y la conversación sobre los éxitos o fracasos de la cosecha, en medio de coloridos jardines; el rumor de los aviones de fumigación a cierta distancia y los cuentos de los primeros que vinieron. Lo demás, lo trae el surco de los recuerdos.

  

guía práctica

 

cómo se llega

La Colonia dista a solo ocho kilómetros de Villa Bruzual, capital del Municipio Turén. Una asfaltada carretera, rodeada de surcos y sembradíos, brinda el acceso hasta sus parcelas.

 

alojamiento

A menos que el viajero tenga en La Colonia amistades que le puedan recibir en sus amplias casas, las opciones más cercanas para hospedaje se encuentran en los hoteles de Villa Bruzual.

 

gastronomía

Para desilución de los exigentes paladares, La Colonia carece de restaurantes con especialidades extranjeras. Solo se consigue comida criolla, y en la cercana Turen, comida italiana.

 

 

apellidos del otro lado del “charco”

mt_ignore

Alemanes: Blechner, Blechinger, Blumhagen, Kornett, Martin, Mirwald, Pechner, Shumacher y Schwab. Españoles: Arjona, Bernabé, Garrido, Hwener, Sanz, y San Blas. Italianos: Alibardi, Barbiero, Bigotto, Cecarello, Dell'Onto, Dell'Orco, Donello, Gasperini, Licardi, Mogno, Nardini, Nelo, Petrucci, Randa, Ruffato, Zenere. Norteamericanos: Brock. Yugoeslavos: Jansec. Polacos: Frankowski, Knobelsdorf. Rusos: Kulis.

 
PUBLICIDAD
Desarrollo Web INTERVEN, C.A.